El jueves pasado, un antiguo compañero mío de colegio murió en accidente laboral.
Coincidí con él hace unos meses, no es que fuéramos amigos ya, pero por aquí nos conocemos todo el mundo. Tenía una hija de 4 años y un bebé de 4 meses. Da escalofríos sólo de pensar que podía habernos pasado a cualquiera.
Hace bien poco, en septiembre, el hermano de un amigo mío, también del mismo pueblo, murió en accidente laboral, con sólo 25 años. Una auténtica tragedia.
Son dos casos cercanos y conocidos en menos de 6 meses. En Euskadi, vamos a muerto por semana, mínimo. De hecho, según datos oficiales, la siniestralidad laboral es un 50% superior a la media europea, y hay datos escalofriantes: En trabajadores de hasta 20 años de edad, Euskadi tiene una tasa de accidentes 12 veces superior, y en el tramo de 20 a 25 años, 5 veces mayor que la siniestralidad media europea.
Miramos tan friamente las estadísticas de accidentes y muertes laborales, hasta que nos tocan de cerca. Creo que con lo del tráfico la sensibilidad es mucho mayor. En el trabajo, en cambio, hay mucho por hacer.
Descansa en paz, Iñigo.

No te creas que no lo pensé el otro día al enterarme, dos en medio año. Crucemos los dedos para que pare la racha.
:-(